Inspección de estado de una campa portuaria antes de recibirla: por qué hacerla
Recibir una campa portuaria sin inspeccionarla es firmar un cheque en blanco.
Hace unas semanas una naviera nos pidió inspeccionar una campa de unos 10.000 metros cuadrados que iba a recibir de una autoridad portuaria para estacionar semirremolques y plataformas de su tráfico rodado. La autoridad había anunciado que reforzaría el pavimento antes de la entrega y finalmente no lo hizo. La naviera iba a empezar a usarla igualmente, y tenía una preocupación muy razonable: dentro de dos o tres años, cuando devuelva la superficie, ¿quién pagará los baches?
Es la misma pregunta que se hace cualquier armador cuando toma un buque en fletamento, y la respuesta es la misma que en el fletamento, donde se llama on-hire survey: una inspección de estado a la entrega. Se deja constancia del estado en el momento de recibir la instalación, con fotografías, mediciones y un informe, y a la devolución se repite la inspección con el mismo recorrido. Lo que ya estaba dañado no se puede imputar al usuario; lo que exceda del desgaste normal, sí. Sin ese documento inicial, todo deterioro que aparezca al final será discutible, y en la práctica lo acaba pagando quien devuelve.
Cómo lo hicimos
Dividimos la campa en siete sectores sobre el plano de ordenación, coincidiendo con las zonas funcionales (acceso y maniobra de escape, las dos baterías de estacionamiento, el vial central y la zona de giro hacia el embarque), porque cada una sufre una solicitación distinta: cargas estáticas de las patas de apoyo en las baterías, frenada y paso en el vial, esfuerzos tangenciales de las tractoras en los giros. Recorrimos cada sector a pie, fotografiamos el pavimento en general y en detalle, medimos con cinta y flexómetro las deformaciones representativas y anotamos cerramiento, barreras, torres de iluminación y defensas. Todas las fotografías conservan fecha, hora y posición GPS, de modo que la inspección final pueda hacerse desde los mismos puntos.
El informe no es un estudio geotécnico ni un levantamiento topográfico, y lo dice expresamente: es una inspección visual del estado superficial, con sus limitaciones (zonas ocupadas por acopios, plazas sin pintar, vehículos estacionados que impedían ver el firme). Esa honestidad es parte de su valor, porque un informe que promete más de lo que ha podido verificar se desmonta en la primera discusión.
Lo que evita
Una discusión de miles de euros dentro de unos años, que es lo evidente. Pero también algo menos visible: obliga a mirar la instalación con calma antes de empezar a usarla, y en esa mirada aparecen cosas que después nadie tendrá tiempo de ver, como una torre de iluminación sin protección en la zona de giro o un tramo de pavimento que no aguantará las patas de apoyo cargadas. Señalarlas el primer día cuesta una frase en el informe; descubrirlas con un semirremolque hundido cuesta bastante más.
Lo mismo vale para una nave logística arrendada, un almacén que se subcontrata o una explanada que se cede a un operador. Si va a haber una devolución, conviene que haya un estado inicial.
Inspeccionamos almacenes, campas y terminales en España, Portugal e Italia. Si va a recibir o devolver una instalación, escríbanos a info@comisariosaverias.org o llámenos al +34 619 051 612.